Proposito de la asignatura de Tecnología

Promover la puesta en práctica y el fortalecimiento de hábitos responsables en el uso y creación de productos por medio de la valoración de sus efectos sociales y naturales con el fin de lograr una relación armónica entre la sociedad y la naturaleza.

Intervención

los alumnos tomen decisiones responsables e informadas al crear y mejorar procesos y productos, así como al utilizar y consumir bienes y servicios.

Resolución de problemas

Implica que los alumnos identifiquen, caractericen y expliquen situaciones que limiten la satisfacción de necesidades e intereses, y representen retos intelectuales. En este proceso movilizan conocimientos, habilidades y actitudes para proponer opciones de solución que permitan mejorar, considerando sus efectos naturales y sociales, procesos, productos y servicios.

Diseño

Al ponerla en práctica, la competencia implica que los alumnos movilicen conocimientos, habilidades y actitudes para prefigurar diversas y nuevas propuestas, representarlas gráficamente y ejecutarlas. El objetivo es resolver problemas y satisfacer necesidades e intereses en un espacio y tiempo determinados.

Gestión.

los alumnos planean, organizan y controlan procesos técnicos para lograr los fines establecidos, considerando los requerimientos definidos y su relación con las necesidades e intereses en un contexto determinado.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Thomas Alva Edison

Thomas Alva Edison 


Nació el 11 de febrero de 1847, en Milan, una pequeña población de Ohio en la que se había establecido su padre, Samuel Edison, seis años antes. Su padre tuvo que abandonar precipitadamente Canadá a consecuencia de una rebelión contra los ingleses en la que tomó parte y que terminó en fracaso. Marginada por el ferrocarril, la actividad en Milan fue disminuyendo poco a poco, y la crisis afectó a la familia Edison, que tuvo que emigrar de nuevo a un lugar más próspero cuando su hijo Thomas ya había cumplido la edad de siete años.

El nuevo lugar de residencia fue Port Huron, en Michugan, donde el futuro inventor asistío por primera vez a la escuela. Fue ésa una experiencia muy breve: duró sólo tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas, alegando su maestro la falta absoluta de interés y una torpeza más que manifiesta, comportamientos éstos a los que no era ajena una sordera parcial que contrajo como secuela de un ataque de escarlatina.

Su madre, Nancy Elliot, que había ejercido como maestra antes de casarse, asumió en lo sucesivo la educación del joven benjamín de la familia, tarea que desempeñó con no poco talento, ya que consiguió inspirar en él aquella curiosidad sin límites que sería la característica más destacable de su carrera a lo largo de toda su vida.

Cumplidos los diez años, el pequeño Thomas instaló su primer laboratorio en los sótanos de la casa de sus padres y aprendió él solo los rudimentos de la química y la electricidad. Pero a los doce años, Edison se percató además de que podía explotar no sólo su capacidad creadora, sino también su agudo sentido práctico. Así que, sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias.


Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos; esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren y no hay que decir que se los quitaban de las manos.


Al mismo tiempo, compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el Weekly Herald. Una noche, mientras se encontraba trabajando en sus experimentos, un poco de fósforo derramado provocó un incendio en el vagón. El conductor del tren y el revisor consiguieron apagar el fuego y seguidamente arrojaron por las ventanas los útiles de imprimir, las botellas y los mil cacharros que abarrotaban el furgón. Todo el laboratorio y hasta el propio inventor fueron a parar a la vía. Así terminó el primer negocio de Thomas Alva Edison.

El joven Edison tenía sólo dieciséis años cuando decidió abandonar el hogar de sus padres. La población en que vivía le resultaba ya demasiado pequeña. No faltándole iniciativa, se lanzó a la búsqueda de nuevos horizontes. Por suerte, dominaba a la perfección el oficio de telegrafista, y la guerra civil había dejado muchas plazas vacantes, por lo que, fuese donde fuese, le sería fácil encontrar trabajo.

Durante los siguientes cinco años Edison llevó una vida errante, de pueblo en pueblo, con empleos ocasionales. Se alojaba en sórdidas pensiones e invertía todo cuanto ganaba en la adquisición de libros y de aparatos para experimentar, desatendiendo totalmente su aspecto personal. De Michigan a Ohio, de allí a Indianápolis, luego Cincinnati, y unos meses después Memphis, habiendo pasado antes por Tennessee.

Su siguiente trabajo fue en Boston, como telegrafista en el turno de noche. Llegó allí en 1868, y poco después de cumplir veintiún años pudo hacerse con la obra del científico británico Michael Faraday Experimental Researches in Electricity, cuya lectura le influyó muy positivamente. Hasta entonces, sólo había merecido la fama de tener cierto don mágico que le permitía arreglar fácilmente cualquier aparato averiado. Ahora, Faraday le proporcionaba el método para canalizar todo su genio inventivo. Se hizo más ordenado y disciplinado, y desde entonces adquirió la costumbre de llevar encima un cuaderno de notas, siempre a punto para apuntar cualquier idea o hecho que reclamara su atención.

Convencido de que su meta profesional era la invención, Edison abandonó el puesto de trabajo que ocupaba y decidió hacerse inventor autónomo, registrando su primera patente en 1868. Se trataba de un contador eléctrico de votos que ofreció al Congreso, pero los miembros de la cámara calificaron el aparato de superfluo. Jamás olvidó el inventor estadounidense esta lección: un invento, por encima de todo, debía ser necesario.


Sin un real en el bolsillo, Edison llegó a Nueva York en 1869. Un amigo le proporcionó alojamiento en los sótanos de la Gold Indicator Co., oficina que transmitía telegráficamente a sus abonados las cotizaciones de la bolsa neoyorquina. Al poco de su llegada, el aparato transmisor se averió, lo que provocó no poco revuelo, y él se ofreció voluntariamente a repararlo, lográndolo con asombrosa facilidad. En recompensa, se le confió el mantenimiento técnico de todos los servicios de la compañía.

Pero como no le interesaban los empleos sedentarios, aprovechó la primera ocasión que se le presentó para trabajar de nuevo por su cuenta. Muy pronto recibió un encargo de la Western Union, la más importante compañía telegráfica de entonces. Se le instaba a construir una impresora efectiva de la cotización de valores en bolsa. Su respuesta a este reto fue su primer gran invento: el Edison Universal Stock Printer. Le ofrecieron por el aparato 40.000 dólares, cantidad que le permitió por fin sentar la cabeza. Se casó en 1871 con Mary Stilwell, con la que tuvo dos hijos y una hija, e instaló un taller pequeño pero bien equipado en Newark, Nueva York, en el que continuó experimentando en el telégrafo en busca de nuevos perfeccionamientos y aplicaciones. Su mayor contribución en ese campo fue el sistema cuádruple, que permitía transmitir cuatro mensajes telegráficos simultáneamente por una misma línea, dos en un sentido y dos en otro.

El laboratorio de Menlo Park

Bien pronto se planteó Edison la construcción de un verdadero centro de investigación, una “fábrica de inventos”, como él lo llamó, con laboratorio, biblioteca, talleres y viviendas para él y sus colaboradores, con el fin de realizar no importa qué investigaciones, mientras fuesen prácticas, ya fueran por encargo o por puro interés personal. Los recursos económicos no le faltaban y las proporciones de sus proyectos se lo exigían. Buscó un lugar tranquilo en las afueras de Nueva York hasta que encontró una granja deshabitada en el pueblecito de Menlo Park. Fue el lugar elegido para construir su nuevo cuartel general, el primer laboratorio de investigaciones del mundo, de donde habrían de salir inventos que cambiarían las costumbres de buena parte de los habitantes del planeta.

Se instaló allí en 1876 (tenía entonces veintiocho años), e inmediatamente se puso a trabajar. La búsqueda de un transmisor telefónico satisfactorio reclamó su atención. El inventado por Alexander G. Bell, aunque teóricamente bien concebido, generaba una corriente tan débil que no servía para aplicaciones generales. Sabía que las partículas de grafito, según se mantuvieran más o menos apretadas, influían sobre la resistencia eléctrica, y aplicó esta propiedad para crear un dispositivo que amplificaba considerablemente los sonidos más débiles: el micrófono de gránulos de carbón, que patentó en 1876.


Era habitual en Edison que un trabajo le llevase a otro, y el caso anterior no fue una excepción. Mientras trataba de perfeccionar el teléfono de Bell observó un hecho que se apresuró a describir en su cuaderno de notas: «Acabo de hacer una experiencia con un diafragma que tiene una punta embotada apoyada sobre un papel de parafina que se mueve rápidamente. Las vibraciones de la voz humana quedan impresas limpiamente, y no hay duda alguna que podré recoger y reproducir automáticamente cualquier sonido audible cuando me ponga a trabajar en ello». Liberado, pues, del teléfono, había llegado el momento de ocuparse del asunto. Un cilindro, un diafragma, una aguja y otros útiles menores le bastaron para construir en menos de un año el fonógrafo, el más original de sus inventos, un aparato que reunía bajo un mismo principio la grabación y la reproducción sonora.

El propio Edison quedó sorprendido por la sencillez de su invento, pero pronto se olvidó de él y pasó a ocuparse del problema del alumbrado eléctrico, cuya solución le pareció más interesante. «Yo proporcionaré luz tan barata -afirmó Edison en 1879- que no sólo los ricos podrán hacer arder sus bujías.» La respuesta se encontraba en la lámpara de incandescencia. Se sabía que ciertos materiales podían convertirse en incandescentes cuando en un globo privado de aire se les aplicaba corriente eléctrica. Sólo restaba encontrar el filamento más adecuado. Es decir, un conductor metálico que se pudiera calentar hasta la incandescencia sin fundirse, manteniéndose en este estado el mayor tiempo posible.

Antes que Edison, muchos otros investigadores trabajaron en esta dirección, pero cuando él se incorporó lo hizo sin regatear esfuerzo alguno. Trabajó con filamentos de las más distintas especies: platino, que desestimó por caro, carbón, hollín y otros materiales, e incluso envió a sus colaboradores al Japón, a América del Sur y a Sumatra para reunir distintas variedades de fibras vegetales antes de escoger el material que juzgó más conveniente. La primera de sus lámparas estuvo lista el 21 de octubre de 1879. Se trataba de una bombilla de filamento de bambú carbonizado, que superó las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido. La noticia del hecho hizo caer en picado las acciones de las compañías de alumbrado de gas.


En años sucesivos, Edison se ocupó en mejorar su bombilla, y fue esta actividad la que le llevó hacia el único de sus descubrimientos que pertenece a una área estrictamente científica. Ocurrió en 1883, mientras trataba de averiguar por qué su lámpara de incandescencia se ennegrecía con el uso. En el transcurso de tales investigaciones, el prolífico inventor presenció la manifestación de un fenómeno curioso: la lámpara emitía un resplandor azulado cuando era sometida a ciertas condiciones de vacío y se le aplicaban determinados voltajes. Edison averiguó que tal emisión luminosa estaba provocada por la inexplicable presencia de una corriente eléctrica que se establecía entre las dos varillas que sostenían el filamento de la lámpara, y utilizó dicho fenómeno, que recibió su nombre, para concebir un contador eléctrico cuya patente registró en 1886.

De hecho, Edison pudo haber dado aquí el paso de la electrotecnia a la electrónica. No supo, sin embargo calibrar la importancia del descubrimiento Su método, más próximo al «ensayo y error» que a la deducción científica, se lo impidió. Hubo que esperar a que el ingeniero británico John A. Fleming, un tecnólogo de sólida formación científica, diera el paso en 1897 cuando logró, tras discretas modificaciones, transformar el contador eléctrico de Edison en la válvula de vacío, el primero de una larga serie de dispositivos eléctricos que dieron origen a una nueva era tecnológica.

Más de un millar de inventos

En 1886, dos años después de que falleciera su esposa, Edison se casó con Mina Miller, mujer de carácter fuerte, hija de un rico industrial de Akran, Ohio, cuya influencia sobre su excéntrico marido se hizo notar, ya que consiguió hacer de él una persona más sociable. El matrimonio tuvo tres hijos, uno de los cuales, Charles, se dedicó a la política, llegando a convertirse en gobernador del estado de Nueva Jersey.

Al año de casarse, Edison trasladó su laboratorio de Menlo Park, a la sazón pequeño, a West Orange, Nueva Jersey. Creó allí un gran centro tecnológico, el Edison Laboratory (hoy monumento nacional), en torno al cual levantó numerosos talleres, que daban trabajo a más de cinco mil personas.


La electricidad continuó absorbiendo la mayor parte de su tiempo, pues se ocupaba de todos los aspectos relativos a su producción y distribución. No con mucha suerte, sin embargo, ya que cometió un grave error al insistir en el sistema de corriente continua cuando existían razones de peso en favor de la corriente alterna. Edison se interesó también por muchos otros sectores industriales: la producción de cemento y de materias químicas, la separación electromagnética del hierro y la fabricación de baterías y acumuladores para automóviles fueron algunos de sus preferidos.

Su último gran invento fue el Kinetograph, cuya patente registró en 1891. Se trataba de una rudimentaria cámara de cine que incluía, sin embargo, un ingenioso mecanismo para asegurar el movimiento intermitente de la película. En 1894 Edison abrió el Kinetoscope Parlor en Broadway, Nueva York, donde un solo espectador se sentaba frente a una mirilla en una cabina de madera para ver la película, que se iluminaba desde atrás por una lámpara eléctrica. Aunque el Kinetoscope Parlor despertó inmediatamente la atención como atracción de feria, Edison no creyó nunca que fuese importante encontrar algún sistema de proyección para mayores auditorios, lo que le impidió dar el paso definitivo al cinematógrafo de los hermanos Lumière.


La actividad de este genial inventor se prolongó más allá de cumplidos los ochenta años, completando la lista de sus realizaciones tecnológicas hasta totalizar las 1.093 patentes que llegó a registrar en vida. La arteriosclerosis, sin embargo, fue minando la salud de este inquieto anciano, cuyo fallecimiento tuvo lugar el 18 de octubre de 1931, en West Orange, Nueva Jersey.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Grandes inventos

Grandes inventos

Han sido muchos los avances técnicos que ha dejado el siglo XX. Pese a no ser fácil definir cuáles han sido los más influyentes, la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos ya ha hecho este ejercicio que puede servir como referencia. La agencia gubernamental propone 20 inventos o desarrollos tecnológicos que han dibujado el perfil del siglo pasado. Hay de todo, desde los ordenadores a la mecanización de la agricultura. En este post detallamos los 10 primeros de la lista.

1. La generalización de la electricidad

La electricidad ya se empleó ampliamente en la Segunda Revolución Industrial, a finales del siglo XIX, pero aquí se trata de la expansión de esta forma de energía en las sociedades del siglo XX. Hoy en día la electricidad maneja nuestras vidas cotidianas.

2. El automóvil

De nuevo nos encontramos ante un invento que surgió en las postrimerías del siglo XIX, pero no se desarrolló hasta el siglo XX. En los primeros años de la nueva centuria se definió cómo sería el motor y empezó la producción en cadena con el Ford T. Hoy en día somos incapaces de imaginarnos una sociedad sin este medio de transporte.


inventos más importantes del siglo XX

3. El avión

Sin duda uno de los inventos más importantes del siglo XX es el avión. Cuando los hermanos Wright levanaron el vuelo por primera vez en 1903 pocos se podía imaginar que se estaban reduciendo drásticamente las distancia en el mundo.

4. La red de agua corriente

Sólo hay que pensar en momento qué haríamos sin agua corriente y potable en el día a día en cada una de nuestras casas, los primeros experimentos para crear estas redes en las ciudades datan del siglo XIX en incluso del XVIII, pero no es hasta el XX cuando el urbanismo integra esta necesidad ampliamente.

5. La electrónica

El pistoletazo de salida a la electrónica llegó en 1948, cuando los Bell Telephone Laboratories presentaron públicamente un componente que cambiaría para siempre las máquinas: El transistor. En su momento se dijo que tendría aplicaciones para la radio.

inventos más importantes del siglo XX
6. La radio y la televisión

La Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos mete en la misma categoría a estos dos inventos. Su importancia –y su motivo para estar juntos– se puede entender porque representan el advenimiento de los medios de comunicación de masas, algo que contagiarán a la prensa, cuando la mayoría de la población empiece a estar alfabetizada.

7. Mecanización de la agricultura

A principios del siglo XX, en el campo aún se utilizaban bueyes, se sembraba a mano y las jornadas eran agotadoras a cambio de un rendimiento bajo. La introducción de vehículos a motor y otros instrumentos mecánicos en la agricultura no sólo ha mejorado la vida de las personas, también ha propiciadouna mayor producción alimentaria.

8. Los ordenadores

Este es otro de los inventos más importantes del siglo XX que no podía fallar. La vida moderna no se entendería sin los ordenadores personales que se emplean en el trabajo y en los hogares, pero tampoco sin los sistemas formados por servidores y máquinas complejas. Fue en la década de los años 40 cuando surgieron los primeros ordenadores electrónicos, capaces de las tareas más básicas. A partir de ahí los dispositivos electrónicos programables han tenido tanta importancia que al siglo XX se le podría llamar la Era del Ordenador.

inventos más importantes del siglo XX

9. El teléfono

Otra vez nos retrotraemos al siglo XIX, cuando Alexander Graham Bell popularizó el teléfono, pero sería en el siglo XX cuando la red telefónica se extendiera por las ciudades y entre estas. La evolución de este dispositivo ha enfilado hacia una comunicación inalámbrica que permite a las personas estar siempre localizables.

10.  El aire acondicionado y la refrigeración


La lista de la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos se refiere sobre todo a su país, donde el aire acondicionado tiene más importancia si cabe que en Europa u otras partes del mundo. En lo que sí podemos estar más de acuerdo es en el invento de la refrigeración. El primer frigorífico doméstico surgió en 1913 y a partir de este momento la gente empezó a poder almacenar en sus casas alimentos que antes tenían que comprar diariamente. También se favoreció la aparición de nuevos tipos de alimentos.

Almacenar en la Nube

Almacenamiento en la nube


Actualmente manejamos diversa información que vamos guardando como, archivos, música, vídeos, presentaciones, trabajos de escuela, ebooks, etc. nos va quedando  pequeño el espacio de nuestro disco duro, esto puede generar que nuestra Pc se vuelva un poco lenta pues tiene que cargar muchos archivos al mismo tiempo.

Y no solo por esa razón es conveniente guardar nuestros archivos que consideramos que más vamos a utilizar o que consideres muy importantes, en un espacio aparte por si llegado el caso  tu PC o portátil empieza a fallar o se “muere” de manera que podamos resguardar esos archivos  importantes.
Para ello, ya no es ninguna novedad, utilizamos plataformas en la nube gratuitas, mediante las cuales subimos cualquier tipo de archivos, podemos compartirlos con otras personas y trabajar online y sincronizarlos a medida que haya algún tipo de actualización, y lo mejor de todo es que  podemos acceder desde cualquier dispositivo y desde  cualquier sitio que no sea nuestra oficina o casa, claro siempre y cuando tengamos acceso a Internet.


Sabemos que esto es muy práctico hoy en día y hasta evita andar con pendrives colgando de un lado para otro, que también se pierden o dejan de estar funcionales, cuando más los necesitamos. Seguramente muchos ya conocerán unas cuantas y las estarán  usando, pero conforme va pasando el tiempo se les va quedando chico su espacio, podemos optar por contratar al versión plus para obtener más espacio lo cuál requiere realizar algún pago.
Es uno de los más conocidos, creo que la mayoría hemos debutado con esta plataforma. Te ofrece hasta 2Gb de manera gratuita que se irá aumentando a medida que invites personas a usar esta aplicación. Si mueves muchísimos archivos y te dedicas al networking, compartiendo y subiendo archivos constantemente, por 9.99€ te puedes pasar al plan siguiente que tiene 1 Tb (1000Gb) con más controles para uso compartido y borrado remoto.
También muy conocido  para los que nos manejamos con la plataforma Google, simplemente inicias sesión con  tu cuenta Gmail  yo lo utilizo mucho, ya que juego con la posibilidad de crear documentos online en word, planillas de calculo, formularios, presentaciones dinámicas, pdf etc. y luego si eso, lo convierto a Word, Excel Power Point, etc. para descargarlo en PC o Pendrive. También aprovecho para imprimirlos remotamente con Google  Cloud Print  Te ofrece gratuitamente 15Gb, para empezar esta mas que bien. Aparte de compartir, puedes autorizar a terceros a editar y estar trabajando  simultáneamente sobre el mismo documento. Si descargas la aplicación en tu PC o dispositivo,  se sincronizan las carpetas o archivos simultáneamente.
Es la plataforma de almacenamiento de Microsoft. Desde tu cuenta Hotmail (ahora Outlook) puedes manejarlo tal como Drive, subir archivos, crear mediante app Office  (Word, Excel, Power Point, etc) De entrada te ofrece 15 Gb. gratuitos, para aumentar espacio, tiene planes muy accesibles, desde 1,99€ los 100Gb,  hasta 7€ por 1Tb.
Este si bien no lo he usado, confieso que me tienta. De entrada ya tienes 25Gb y puedes aumentarla a 10 Tb por sólo 5€ por mes. Genial, verdad?  Simplemente te descargas la app en tus dispositivos y en tu  PC,   de esta manera, te permite mantener todos tus archivos sincronizados, desde cualquier lugar y desde cualquier dispositivo. La aplicación de escritorio esta disponible  para Windows, Mac y Linux y la app para  móviles iOS (iPhone/iPad), Android y Windows Phone 8. Aplicación web es accesible desde cualquier navegador de internet.
Mega en un principio podías acceder mediante invitación. Ahora puedes abrir tu cuenta y obtener de entrada 50Gb gratuitos, pudiendo aumentarlo a 4 Tb por 8,33€ mensuales. A diferencia de los otros proveedores, utiliza un sistema de encriptado  en los archivos compartidos, de manera que desliga la responsabilidad al usuario del material que sube a la plataforma. La interfaz es muy similar a las plataformas de descarga de música o vídeos , ya que puedes visualizar mientras subes o descargas material compartido, el porcentaje de transferencia o cancelarla.
Box:
Dispones  de manera gratuita para uso personal o freelance  10Gb de almacenamiento, con archivos de hasta 250mb de tamaño, pudiendo aumentar la capacidad de almacenaje a 100Gb por 8€/mes. Como el resto de proveedores, descargando la app en tu ordenador y dispositivos móviles, una vez subidos a la plataforma, se sincronizan automáticamente y simultáneamente cualquier archivo o carpeta que se haya modificado. Permite la colaboración en linea, de manera que con un pequeño grupo de trabajo en la nube, puedas asignar tareas, hacer comentarios (chat), seguimiento y control de tiempo en tareas asignadas, etc.
Similar a las primeras, ofrece 15Gb gratis, pudiendo descargar la app a tu ordenador y dispositivos para acceder desde cualquiera de ellos, sincronización simultánea de archivos. Así como compartir y trabajar online.
Otra manera de almacenar, compartir y sincronizar archivos. Gratuitamente te ofrece hasta 5Gb. y tiene un sistema “to share”, similar a Mega o sea, mediante P2P, cuyos archivos compartidos van encriptados. Si te subes de plan, ofrece más seguridad todavía, como borrar de forma remota los dispositivos perdidos o robados, para que nunca tengas que preocuparte de que los datos e información  caigan en manos “peligrosas”. Además, con Cubby para empresas,  ofrece un dispositivo de barrido  el cual permite eliminar las contraseñas almacenadas y la información sincronizada a nivel local de los dispositivos empleados.
Trunx: 
Trunx es una app de almacenamiento de fotos para móviles, o sea, ya no satures tu memoria ni tu smartphone con todas esas fotos de tus viajes y conferencias, subelas a esta App, que te ofrece gratuitamente hasta 15Gb- Puedes subirlas desde Facebook, Instagram y Dropbox- Tus fotos serán organizadas por fecha y hora, también puedes visualizarls en  un calendario e identificarlas con hashtags.

Te permite compartir tu álbum de fotos con tus amigos y familia, o que ellos suban las suyas y compartirlas contigo en un álbum privado. Descargando la app en tu ordenador, puedes subir y sincronizar tus fotos a la nube, desde tu pc, o cámara digitales o disco duros externos.

Bueno…he dejado para lo último esta plataforma estrella, porque hasta ahora no conozco otra que te ofrezca 200Gb de almacenaje de archivos en la nube GRATIS, si Señor, GRATIS,  Ya hace un par de años había hablado acerca de esta plataforma que era toda una novedad, la diferencia es que en aquel entonces, era por invitación y al tiempo, he recibido el ok. Ahora ya no es así. Sin esperar ninguna invitación, te registras y ya mismo puedes subir y guardar cualquier tipo de archivo, fotos, vídeos, documentos, imágenes, enlaces, compartirlos privadamente con personas específicas y encriptarlos   o bien  públicamente con enlace, en Facebook o Twitter como también embeberlo en tu web.

Otra  facilidad es la de añadirla  como extensión en Chrome que te permite guardar cualquier enlace, foto o lo que quieras  hayas visto por ahí.

martes, 30 de agosto de 2016

Inkscape. Ejercicio 2

Ejercicio 2. Oso

Realiza el ejercicio 2 utilizando las herramientas vistas en clase (círculo, rectángulo y polígono) recuerda que debes elegir las propiedades del panel Relleno y Borde que se encuentra dentro del menú objetos.

Puedes agregar los colores que más te agraden.

lunes, 29 de agosto de 2016

Sketchup. Ejercicio 2.

Librero.

1. El ancho del librero es 1.10 cm, por 1.80 cm de alto, de profundidad es de 45 cm.

2. Cada uno de los espacios para guardar los libros deben tener la misma distancia entre ellos, el grosor de la madera que sirve para dividirlos es de 2 cm de grosor.

3. En la parte superior del librero se tiene un grosor de 6 cm y la parte inferior del librero tiene 10 cm de grosor.

4. Las maderas de los lados tiene 2 cm de grosor.

5. Solo se van a crear las líneas que divide cada una de las partes que la conforman.


5. Utilizaras los 3 ejes.

Clic para descargar el ejercicio.

Alan Turing

Alan Turing
"El padre de la computación"

La máquina electromecánica de Turing, considerada una precursora de los ordenadores modernos, logró desbloquear el código utilizando por los submarinos alemanes en el Atlántico. Su trabajo en Bletchley Park está considerado clave para la final de la II Guerra Mundial.

 
Turing se suicidó en 1954, 41 años de edad, tras ingerir cianuro.

El Ministro de Justicia británico, Chris Grayling, afirmó que el indulto de la reina Isabel entra en vigor inmediatamente, como merecido homenaje a "un hombre excepcional, con una mente brillante". "Su brillantez se puso a prueba en Bletchley Park durante la Segunda Guerra Mundial , donde fue esencial para romper el código 'Enigma',lo que ayudó a poner fin a la guerra y salvar miles de vidas", dijo Grayling en un comunicado.

La máquina descifrando los códigos nazi.

"Su vida posterior se vio ensombrecida por su condena por la actividad homosexual, una sentencia que ahora consideraría injusta y discriminatoria y que ahora ha sido derogada", dijo. Sólo cuatro indultos reales se han otorgado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha afirmado un portavoz del ministerio.

Ya en 2009, el entonces primer ministro Gordon Brown se disculpó públicamente en nombre del gobierno por "la forma atroz" en la que Turing fue tratado, pero los activistas exigieron un indulto completo.

Su trabajo en Bletchley Park, una casa de campo aislada al norte de Londres, se hizo público en la década de 1970, cuando se reveló el papel del brillante matemático en la guerra. Los criptógrafos que trabajaban ayudaron a acortar la Segunda Guerra Mundial unos dos años, al lograr descifrar alrededor de 3.000 mensajes militares alemanes al día.


El equipo de Turing descifró el código 'Enigma', que los alemanes consideraban como irrompible, y diseñó y desarrolló Colossus, una de las primeras computadoras programables.

Pero después de la guerra, el primer ministro Winston Churchill ordenó la destrucción de los ordenadores Colossus y 200 máquinas 'Turing bombe' para mantenerlos en secreto frente a la Unión Soviética.

Howard Hathaway Aiken

Howard Hathaway Aiken

(Hoboken, 1900 - St. Louis, 1973) Matemático e ingeniero estadounidense que construyó la primera calculadora electrónica moderna, la Mark I, que perfeccionaría luego con un segundo modelo, la Mark II.
Howard H. Aiken y la Mark I
Howard Aiken realizó estudios de ingeniería en la Universidad de Wisconsin y completó el doctorado en Harvard en 1939. Tras pasar varios meses como docente, se incorporó a los servicios de la Marina estadounidense y emprendió la construcción de la primera calculadora moderna, Mark I, proyecto en el que trabajó durante cinco años.

La Mark I entró en funcionamiento en 1944. Sus gigantescas dimensiones (15,3 m de longitud, 2,4 m de altura, 800 km de cable y más de 3 millones de conexiones eléctricas) se destinaban a hacer únicamente cinco operaciones: las cuatro operaciones aritméticas y utilización del resultado anterior. Podía efectuar cálculos con cifras de hasta veintitrés dígitos y funcionaba mediante el uso de tarjetas perforadas.

En 1947 construyó un modelo totalmente electrónico, llamado Mark II. Howard Aiken fue además autor de numerosos trabajos de investigación en electrónica y tratamiento de datos, y está considerado, junto a Konrad Zuse, como uno de los pioneros del ordenador electrónico moderno.